El espacio urbano no es responsabilidad exclusiva de una sola persona, es un proyecto colectivo que debe aspirar a construir ciudades más inclusivas.

Para ello tendremos que profundizar en los principios de la motivación personal con el fin de liderar cambios en el contexto, ver la ciudad de otra manera, crear consciencia de la responsabilidad compartida y equilibrada a la hora de habitar. Reconocer los valores sociales, componer relatos a través de los tipos de relaciones sociales y las tolerancias en los espacios urbanos.

Para empezar, comenzaremos el camino de forma personal… debemos recorrer y transcurrir… percibir la ciudad.

Es una manera sugestiva y fascinante de interpretarla, de entenderla y descifrarla. Tras la lectura de sus místicos senderos, de sus reveladoras formas y de sus insinuantes vacíos, se halla inscrito el legado de asuntos y faenas diarias de las diversas existencias que cohabitan, y que a la vez, deletrean la cultura y la historia de que éstos han sido testigos.

Recorremos…

La ciudad interpretada, es el espacio urbano, que tras el proceso social de entendimiento, genera apropiación y enriquecimiento de la convivencia social y de la vida urbana. Es vital reconocer los rituales urbanos cotidianos que realizo… espacios que recorro, acciones, carencias, excesos, interacciones. Darles respuesta. Es un proceso al que no solemos dedicar tiempo. Tan solo vamos de un lado a otro, con prisa. Realizamos recorridos sin sentido, pasamos el tiempo entre cubículos que se mueven y mientras tanto, observamos otros cubículos y semáforos… Me pregunto si en realidad a esto se resume mi ciudad… tráfico y prisa.

Dar explicación a este aquí y ahora, a esta escenografía urbana por la que me muevo es la inquietud que necesita que exploremos.

Observar las huellas que dejamos, los detalles, la ocupación del espacio… dar significado a cada uno de los rasgos, características y cualidades de esa vida urbana que conforma el entorno habitable… Mi ciudad.

Dejamos huella

Los seres humanos somos individuos sociales, pertenecemos a sociedades y todo el tiempo acumulamos vínculos. Vivimos espacios virtuales, temporales, trascendentes… Definimos ciudad, definimos lugares, definimos circunstancias… somos mutantes, somos humanos, necesitamos lugares acondicionados a nuestras pautas habitables, a nuestro fluctuante sentido de pertenencia.

Es el momento de vincular esa realidad virtual y fantasiosa con la real… Empezar por una valoración personal de mi realidad y precisar dónde estoy, percatarme de que éste espacio sea realmente interpretado como una dimensión de mi existencia y reconocer que los demás que cohabitan dicho espacio quieren que también sea una dimensión de su existencia.

Primer paso… RECONOCERNOS como parte del todo!

Somos parte del todo!